Nuevamente la Five O’ Clock en La Cumbre

La Cumbre 18/04/2017 Por Lucio Daniel
Del 14 al 16 de Abril se llevó a cabo una nueva edición de la Five O’ Clock con su característico Circuito del Té y la feria de expositores.

Durante tres días los turistas que visitaban La Cumbre como así también los pobladores tuvieron oportunidad de volver a disfrutar de un evento que ya se ha instalado definitivamente en el calendario de Punilla. El mismo consta de dos partes perfectamente marcadas como lo es el Circuito del Té, donde el visitante puede degustar diferentes clases de infusiones acompañadas por una excelente repostería. En esta edición fueron doce los espacios que se sumaron a dicho recorrido entre resto-bares y casas de té propiamente dichas.

exposicion

El evento se completó con la exposición abierta al público desde las 14 hs ubicada en una carpa sobre Avenida Caraffa donde se podían apreciar trece marcas de diferentes clases de productos, desde líneas de té hasta almohadones e individuales, pasando por la repostería, teteras y cajas decoradas.
En el transcurso de la muestra se llevaron a cabo disertaciones a cargo de Alejandra Errecaborde, Kim Wong, la Lic. María Sofía Portillo y Elina Butto.


“Somos un pueblo diverso”
A las 15 hs del día viernes el Intendente Municipal de La Cumbre Cdr Rubén Justo Ovelar dejaba inaugurada la muestra con un breve discurso donde remarcaba que La Cumbre “es una localidad diversa que ha aprendido a vivir en armonía” y agregó: “En esta oportunidad hemos querido rendir un homenaje a esa tradición sajona que ha pasado a formar parte de la historia y la tradición de nuestro pueblo”.
Dicho acto contó con la presencia de autoridades municipales y del Director Regional de la Agencia Córdoba Turismo Fabricio Díaz.

Alan Chevalley

Música para volar
En esta oportunidad el Five O’ Clock se vió angalanado con los conciertos del día viernes con el dúo compuesto por Alan Chevalley y Gastón Carbonetti (violín y piano respectivamente) y Juan Carlos Ingaramo en la jornada siguiente. Música exquisita y acorde con el evento en cuestión, aunque el espacio quizás no haya sido el más apropiado lo que hacía que los matices de Chevalley o las sutilezas de Ingaramo quedaran ahogadas con el paso de algún vehículo o el murmullo propio de la feria.

El público colmó la feria durante los tres días dando su aprobación a un acontecimiento que se está convirtiendo en una tradición en La Cumbre, tal como lo es tomar el té a las cinco en punto.

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