El Anfiteatro Carlos Gardel volvíó a vibrar al ritmo del rock

Cultura & más 18/04/2017 Por Lucio Daniel
Todo lo que dejó el regreso del festival "La Falda Rock". Nuestro medio presenció los dos dias y acá te lo detallamos.
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- Foto: Eldoce

Aprovechando el fin de semana largo con motivo de las Pascuas, la ciudad de La Falda programó (con muy buen tino) la realización de uno de los festivales in-door más grandes del país. Pero no era un festival más, era el resurgimiento de un evento que tiene más de 30 años de historia. 

Con diferente nombre al original de los años ‘80 que se llamaba “Festival Argentino de Música Contemporánea de La Falda”, las empresas PIRCA Producciones y XL Abasto junto a la colaboración por parte del municipio local diseñaron una grilla de diez bandas con Ciro y Los Persas y No Te Va Gustar como números principales.

LA NOCHE NARANJA PERSA

Todo lo que sucedería en el escenario se llevaría a cabo con rigurosa puntualidad en ambas jornadas. A las 18:30 hs del viernes la banda faldense M.A.G.M.A. abría el Festival con su rock metálico ante un pequeño grupo de fans congregados frente al escenario. Los siguieron los santafecinos Lo Funebrero con un set teatral y sonido ska matizado con rock y algo de música tropical.

Los Perez García y Cielo Razzo le devolvían la impronta rockera al festival mientras que el público seguía ingresando cubriendo paulatinamente los espacios vacíos del recinto. Finalizado el set de Cielo Razzo el escenario se desalojó por completo para dar ingreso a las tarimas con todo el equipamiento de Los Persas. Llamó la atención la presencia de dos señoras que ingresaron con pala, escoba y bolsa de residuos para barrer el frente del escenario salpicado de papel picado que había quedado del show de Lo Funebrero.

PEREZ-GARCIA
Los ajustes de luces y sonido demoraron el inicio del show por solamente quince minutos de la hora pautada, momento en el que el apagón de luces anunciaba la llegada de Ciro y la multitud estalló en una ovación. La pantalla del fondo del escenario reproducía las imágenes del video clip de “Similar”, corte de difusión del nuevo disco “Naranja persa” al tiempo que comenzaban a sonar los acordes con la sola presencia del baterista y tecladista sobre el escenario. La voz de Ciro estalló en el Anfiteatro y el resto de la banda ingresó corriendo desde bambalinas para delirio de sus fans.

Foto: Lucio Daniel / Ciro y los persas
El público cantó, bailó, saltó a rabiar todos y cada uno de los temas. Las intervenciones de Ciro en la armónica dejaban inmiscuir melodías de Los Piojos, a lo que una masa de brazos en alto respondía con una ovación cerrada.
La Falda vivía su primer gran noche de rock.

NO TE VA A GUSTAR... O TAL VEZ SI

En la segunda noche del festival los horarios programados se desplazaron treinta minutos por lo que Mil Nombres hacía su aparición a las 19 hs en punto. Continuó la banda cordobesa Pergamino, un grupo de jóvenes músicos con algunos pequeños desajustes quienes brindaron homenaje a Pescado Rabioso interpretando “Me gusta ese tajo” y a los Redonditos de Ricota. Acto seguido un inquieto Boom Boom Kid contó con cuarenta y cinco minutos para desplegar su show de punk y rockabilly, finalizando con un tema que hablaba de la violencia a la mujer, acompañado unicamente de percusión. Tal vez el público no comprendió del todo la propuesta y respondió de manera más bien fría, hecho que no pasó desapercibido por el cantante quien se despidió con un “gracias por habernos escuchado”.

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La banda Guasones sería la gran revelación del festival con un show que alternaba momentos de euforia con temas acústicos de letras emotivas.
El ritual del desalojo del escenario volvió a repetirse de igual manera que la noche del viernes y el show final tuvo su demora por idénticos motivos que la jornada anterior.

GUASONES

De manera más tranquila, No Te Va Gustar ingresó a un escenario en penumbras, acomodaron sus instrumentos hasta que Emiliano se acercó al borde del escenario ejecutando el riff de “Más mejor”. Entonces todo fue una fiesta. Casi cuatro mil almas saltando hacían que se sintiera la vibración en el piso del Anfiteatro.

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La Falda Rock había cumplido su cometido. Durante dos jornadas convivieron en un mismo espacio jóvenes con roqueros que peinaban canas, chicas de remeras negras con el logo de Los Piojos junto a señoritas candidatas a modelos top, punks de cresta engominada al lado de matrimonios que apenas superaban los treinta años acompañados con sus hijos. Todos juntos, en el histórico Anfiteatro con un solo objetivo: disfrutar de la música.

A un costado del ingreso y mientras me firmaba un ejemplar de su libro “La Falda en tiempo de Rock”, le pregunté a Néstor Pousa si escribiría un nuevo capítulo de la historia del festival. Recibí como toda respuesta su mirada emocionada y una sonrisa.

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